El fútbol es una comunidad. Una comunidad que es parte de la historia de la clase obrera. Una comunidad que se extiende más allá de nuestro puesto de trabajo. Una comunidad que afirma, que crea y que se fortalece a las tribunas de todo el mundo.

Pero el fútbol, ​​como todo lo demás, está siendo conquistado por la lógica del capitalismo. Los partidos se programan según la TV y las butacas están ocupando el lugar de las gradas. Lxs seguidorxs están bajo sospecha de ser criminales sólo por su condición de fanáticxs a través de inspecciones y videovigilancia. Los derechos humanos básicos se dejan de lado en permitir que Qatar sea el anfitrión de la Copa del Mundo. Estos son sólo algunos ejemplos de acciones y cambios que están orientados a hacer del fútbol más y más comercial, a convertir lxs seguidorxs en consumidorxs y matar la resistencia política a las tribunas.

Ahora, un pequeño grupo de élite de inversores y clubes ricos han lanzado su idea de una Super Liga para unxs pocxs elegidxs. El fútbol no fue creado por los patrocinadores y la gente de negocios. El fútbol fue creado por y para la clase trabajadora.

Ser seguidor del St. Pauli es ir en contra de toda esta lógica. Por eso es que somos anticapitalistas. Creemos en la acción más que en las palabras. Por eso es que defendemos estas causas, insistimos en la política y en luchar para que el fútbol conserve sus raíces. No queremos simplemente ser una pequeña contracultura superviviente. Nuestra cultura debe ser la cultura del fútbol.

¡No a la Super Liga! ¡En contra del fútbol moderno! ¡Fútbol para lxs seguidorxs!